HENRY
—A Jessica, que como sabrás la cabecita le funciona un tanto distorsionadamente, ¡se le ocurrió lanzarla desde el puente de Brooklyn! —lanzó de lo más divertido posible y la sangre se me heló.
—No pueden hacerle eso… —susurré lívido y rió por lo alto.
—Ya está hecho, no hay nada que puedas hacer. Solo falta ocuparme de esta bastarda y me daré por satisfecho.
—¿Aunque vayas a la cárcel? —pregunté.
—Aunque vaya a la cárcel… sin embargo, tengo listo todo para marcharme de aquí, mientras ustedes intentan hacer algo por la estúpida de Camile. ¿O me dirás que preferirás perseguirme que ir a rescatar a tu adorado amor?
—Estás...