HENRY
Colgué la llamada y me quedé mirando el puto teléfono. Después de todo, mi tío tenía razón en todo. De inmediato me puse de pie, cerrando los ojos por el potente dolor de cabeza que me invadió.
—Aún no estás recuperado, debes descansar —dijo Danielle y negué.
—Debo traer a Camile y a… mi hijo aquí —respondí, sintiendo como decir aquello renovaba mi espíritu.
Elle sonrió negando y suspiré.
—Tienes razón, Danielle. Siempre tuviste razón —emuló mi voz con ironía—. Vamos; dilo, Ross.
—Lamento no haberte escuchado. Y más lamento no tener el tiempo suficiente para disculparme contigo; el tío Fred cree que si Daniel sabe que tengo un...