HENRY
—Señor, es hora —pronunció Rocco y asentí.
—Terminemos con esto, de una buena vez… —suspiré y Rocco me detuvo, posando una mano en mi hombro.
—Henry, no tienes que hacerlo. Con gusto jalaré el gatillo por ti.
—Gracias, amigo —sonreí—, pero yo no iba a hacerlo de todos modos. Quédate tranquilo.
Seguimos andando y mi cuerpo temblaba, tiritaba y sentía una corriente eléctrica recorrer mi espina dorsal. Sentía como el ajustado e impecable traje negro que Danielle me había incitado a ponerme, presionaba cada parte de mi anatomía y mis músculos palpitaban bajo la tela. El ala del sombrero lo dejé cayendo sobre mi rostro para que no me...