No me gustaba verla así. Con unas ojeras marcadas y un notorio gesto de cansancio, sumado al jugueteo de sus dedos mientras que su rodilla derecha subía y bajaba con rapidez.
Pero era efecto de los medicamentos que habían comenzado a darle, me lo había dicho su terapeuta que me daba un reporte del día como cada tarde que iba a visitarla.
—¿Y entonces?—le pregunté mientras me forzaba a sonreírle—, ¿Qué actividad vas a elegir?
Al parecer parte del proceso era elegir una actividad para realizar al menos una hora al día, cualquier deporte, juego o actividad que ella quisiera sin importar qué la clínica se encargaría de encontrar lo...