Me levanté rápidamente al escuchar mi nombre. Entré en la oficina de la doctora Jenny y sonreí al verla.
—¿Cómo has estado? —farfulla al verme.
Nos abrazamos y después me senté en frente de ella acomodando mi bolso entre mis piernas.
—La verdad no sé ni cómo estoy—comento riendo entre dientes—. ¿Y tú? ¿Cómo está el campeón de Matt?
Jenny sonríe aún más al escuchar el nombre de su hijo.
—Matt está perfectamente, no han habido más recaídas—exclama orgullosa y feliz—. ¿Es por algún hombre que te encuentras así?
Frunzo el ceño.
—¿Cómo me encuentro?
—No sé cómo decirlo. Te ves radiante pero al mismo tiempo triste, ¿qué sucede?
Suspiro...