Saqué la maleta y empecé a empacar todo lo que traje.
-¿No quieres llevarte el suéter de lana que te hice?-inquiere mi madre, observándome.
Giré un poco el rostro para observar el suéter de lana gris que trae en sus manos. En estos días he tenido mucho frío y me ha hecho mucho, que por cierto aparte de ser muy suave es muy cálido.
-Sí-asiento-. Lo tomaré, gracias.
Mi madre se acerca para tenderme el suéter y lo guardo en la maleta. Se va del cuarto sin antes dejarme un beso en mi cabello. Me senté al borde de la cama y miré todo el cuarto en busca de algo...