—¿Debería preguntar?—preguntó con diversión Jenna.
Una pregunta apenas silenciada por el sonido del dardo dando de lleno en el centro de su irritante rostro.
Oh, si había algo que LucasHilerson me había dado con los meses era una puntería envidiable con los dardos, lo único que podía hacer para no terminar encerrada por asesinato.
—Lo odio—espeté con rabia, tomando otro dardo—. Estoy segura de que pasa varias horas en la mañana mirándose al espejo mientras se dice lo perfecto que es para todo y que es el único en el mundo que no es incompetente.
Jenna se rió, sentándose en el sofá mientras me veía soltar toda mi rabia en...