El brillante sol de la mañana me hizo arrepentirme de haber decidido tomar el enorme gabán negro para complementar mi atuendo, al menos agradecía llevar bolso para llevarlo colgando de la correa.
Lo único que no podía hacer era sujetarme el cabello que llevaba lacio o Jenna me asesinaría luego de haberse pasado quince minutos alaciándolo y que llegara en la noche para verme las hondas de la liga.
Al llegar al edificio me sorprendió chocarme en la puerta con un hombre alto, delgado pero imponente, con su cabello oscuro iluminado por varias canas que en lugar de envejecerlo parecían darle… forma. Sus ojos grises dieron con los míos y...