Eva
El pepperoni no es lo mío, bueno, más bien la rebanada de pizza. Prefiero con extra de queso, aceitunas negras y pimientos verdes. Una combinación extraña que pone mi estómago en llamas después, pero me encanta.
—Nunca te olvidé, Eva. —Mi corazón se aprieta hasta quedar del tamaño de una pelota de ping—pong. No sé si lo que siento es dolor o la pura felicidad de saber que no ha podido olvidarme.
—Deberías haberlo hecho. No es como si tú y yo tuviéramos alguna oportunidad. —Le respondo amargamente, aunque una parte de mí se odia por esas palabras.
—La posibilidad de ti es mejor que ninguna realidad sin ti....