Eva
—Esto es por llamarla perra. —Héctor apenas le da un segundo para reaccionar cuando vuelve a golpearlo, esta vez conectando el golpe en la mandíbula.
El tipo escupe gotas de sangre en la acera y luego me lanza una mirada de furia, pero Héctor se coloca frente a mí antes de que su rabiosa mirada pueda encontrarse con la mía.
—No la mires.
Iván se desploma en el suelo, y corro hacia él, tomo su brazo y lo rodeo con el mío, usando mi otra mano para sostener su cintura.
—Vamos a llevarte a casa, Van. —Lo ayudo a subir a su coche y cierro la puerta del pasajero....