Eva
Los recuerdos son tan poderosos. Basta con que uno se deslice en tu mente para que una multitud de ellos lo siga. Tus pensamientos, ideas, planes—prácticamente todo se desvanece en la oscuridad cuando comienzas a recordar. Uno tras otro, los recuerdos se reproducen como en un carrete o un álbum de fotos en tu mente, cada memoria encendiendo una emoción diferente.
Así es como me encuentro en mi oficina un lunes. Mi laptop está abierta frente a mí, pero yo estoy en otro lugar, atrapada en otro tiempo y sintiendo emociones que ya han pasado.
Héctor ha aparecido dos veces en mi vida ahora, y hasta ahora no ha...