Héctor
Cada parte de mí resiente esta conversación, pero, desafortunadamente, no tengo a nadie más con quien hablar sobre ella. Nadie más en quien confíe.
—Solo quería hablar. No sabía que se opondría tanto a la invitación.
Conrado da un trago a su cerveza y luego me mira.
—Déjame preguntarte primero. ¿Estamos hablando de tu Eva?
Una línea de preocupación aparece entre mis cejas.
—No es mía, pero sí, estamos hablando de la única e inigualable Eva. ¿Cuántas Evas te he mencionado, idiota?
—Solo quería confirmarlo, ya que pareces olvidar que la heriste profundamente y le rompiste el corazón. La misma chica por la que decías sentir algo. —El cuchillo...