Eva
Mi espalda y muñecas están gritando de dolor. Los delicados tendones se estiran y duelen. La capa de músculos en mis hombros, brazos y espalda baja está tensa con calambres al máximo. No puedo moverme ni un centímetro sin soltar un suspiro de dolor.
Iván, Conrado, Yasmine y Héctor hicieron el mayor trabajo. Pero yo fui a cada uno de ellos y corregí sus movimientos con el pincel y el ritmo para que no tuviéramos que dar una segunda capa. Y así las paredes parecieran haber sido pintadas por profesionales y no por unos ricos y emocionados aficionados que no tenían nada mejor que hacer.
Mientras algunos tomaban pequeños...