Eva
El zumbido y los gemidos ocuparon el silencio de la habitación, y me sentí lleno de suspenso y emoción.
No sé cómo se cayó el sujetador, pero sé cuándo Héctor me apretará los senos en la palma de la mano. Mi arco trasero y yo nos apoyábamos sobre la Mesa.
—Eres perfecto.
—Me alabó mientras comía mi pecho con la lengua y la Boca. sus pulgares jugaban con mis pezones y el calor se acumulaba en mi parte inferior como una piscina de lava.
Lo froté con la pierna y disfruté de la sensación que me dio. Puedo sentirme cada vez más cerca del borde, cada vez más cerca...