Natasha:
Me bajé del auto después de que Adriano me abrió la puerta ya que llevo a mi niña en los brazos.
Le echo una ojeada a la casa a la que me ha traído.
Es sencilla y muy bonita.
Los dos caminamos en silencio hasta esta mientras que yo golpeo suavemente la espalda de mi bebé para sacarle los gases.
No tardamos en entrar.
Después de todo lo que había pasado y que evidentemente ganáramos nosotros, no sabía qué había sido de Adrián lo único que sí sé es que no quiero saber de ese hombre por el resto de mi vida.
Después de que se había atrevido a...