En lo que me posicioné para acostarme sobre la camilla vinieron varios doctores cubiertos completamente.
Mis contracciones cada vez son más fuertes y dolorosas haciendo que yo llorara por el dolor.
Por tonta mi teléfono se me había caído seguramente en el frente de mi casa gracias a no poder soportar el dolor que me causaban las contracciones y me arrepiento tanto por ser tan descuidada.
Estoy llorando de dolor mientras que los médicos me examinan.
—Señora, queremos que trate de inhalar tranquila y exhale de la misma manera ¿Sí?
Yo asiento con la cabeza sin poder hablar.
Ojalá las cosas hubieran sido diferentes.
Si yo le hubiera dicho a...