Si por fuera casa era preciosa lo era muchísimo más por dentro.
Todo parece tan elegante y sofisticado.
Veo la cantidad de hombres que hay en ese momento en la sala y todos se voltean a mirarnos.
Sus ojos se dirigen hasta donde nuestras manos se unen y no puedo evitar sonrojarme.
Trato de soltarme del agarre de Adriano pero él me mantiene sujeta con firmeza logrando que me pusiera más nerviosa de lo que estaba sin embargo no me mira a mí sino a ellos.
— ¿Dónde están las chicas, Cole? —preguntó Adriano con el ceño fruncido.
Ahora comprendo porque la mayoría le tiene respeto.
No sólo se trata...