Como había prometido el día de ayer Adriano nos trajo a comprar mi vestido de novia y el de las chicas de damas de honor.
Se había quedado afuera sin presionarnos.
Estoy realmente sorprendida con lo mucho que han logrado las chicas en estos días.
Han armado la boda enseguida.
Es como si siempre lo hubieran estado esperando.
Sólo faltan nuestros vestidos y Adriano insistió que fuera lo más pronto posible.
No sé cuál era su apuro sin embargo como no tengo por qué negarme —aparte del hecho claro de que no lo amo y que no estamos enamorados— acepté.
Así que probablemente mañana seré la esposa de Adriano y...