— ¿Qué hacen aquí? —les pregunté emocionada.
Tan rápido como pudieron me quitaron a mi niña de los brazos para cargarlas ellas emocionadas.
— ¡Pero si es preciosa! —exclamó Trini.
— ¡Es igualita a Adriano! —siguió Allegra quien era la que la tenía en brazos.
—Una amiga para Damiano, mi hijo no tendrá que jugar solo —me dijo Rosabella y yo asentí.
Enseguida mi tía se la quitó de los brazos y comenzó a alabarla diciendo que era la niña más linda del mundo.
Mi sonrisa no desaparecía de mi boca.
Mis personas favoritas estaban justo aquí.
De repente siento el brazo de Adriano rodear mi cintura haciéndome que lo...