Punto de vista de Damián
—¿¡DÓNDE DEMONIOS SE FUE?!—grité a pleno pulmón. Tomé la lámpara más cercana y la lancé al otro lado de la habitación hacia Blas. Afortunadamente, se agachó justo a tiempo para esquivarla.
—¿No has podido contactarla a través del enlace mental?—preguntó, estúpidamente.
—¡Ella se ha bloqueado de alguna manera! ¡No siento nada de ella!—gruñí, furioso.
Han pasado unos días desde que vi a Selena por última vez. Nadie sabía a dónde se fue, nadie notó cuando se escapó, lo cual era lo más frustrante. No entendía por qué lo haría, ni cómo era posible que pudiera bloquearme de esa manera. No he dormido en días, desde...