Por primera vez en mucho tiempo, no me sentí atrapada. Me desperté con los brazos de Damián rodeándome, sentí una paz absoluta, así que me acurruqué más profundamente en su abrazo. Lo escuché inhalar mi aroma, así que levanté la vista para encontrarme con sus ojos.
—¿Alguna vez deseas tener un mate normal? —pregunté.
—No, tú haces mi vida interesante —rió.
Subí la mano para darle un golpecito en el pecho y sonreí.
—Bueno saberlo.
—Quería informarte antes, pero Alfa Marcus y su mate vienen más tarde hoy —dijo mientras acariciaba mi cabello.
—¿Por qué no me informaste de esto antes?
—Pensé que no querrías que te molestaran —se encogió...