—¿A qué manada perteneces, rogue? —preguntó el padre de Damián de forma grosera, sin ninguna introducción.
—¿Por qué debería ser importante saberlo? —respondí, rodando los ojos. Hablar sobre mi manada y mis padres siempre había sido un tema delicado, algo de lo que nunca quería hablar. No conocía a ese hombre, así que, ¿qué le daba derecho a cuestionarme?
—Una sucia rogue justo resulta estar demasiado cerca de nuestras fronteras y se anuncia como la mate de Damián, no te confío. No sé qué planeas, pero si descubro que estás haciendo esto para expandir tu poder y tu manada, yo... —su voz se cortó, pero yo no tenía ganas de...