—¡Es tu mate! ¡Es tan preciosa! —exclamó su madre mientras me abrazaba con fuerza. Me sorprendió y me descolocó cuando me abrazó, me recordó que no me sentía abrazada de esta manera desde la última vez que vi a mi madre.
Flashback
—Selena, mi amor, tenemos que irnos, ya no es seguro para ti aquí —dijo mi madre, Lucía, mientras me arrastraba lejos de la gran conmoción que se estaba desatando dentro de la manada.
—¿Pero mamá, a dónde vamos? ¿Papá viene con nosotros? —preguntó mi yo de 12 años, confundida.
Lucía dejó de caminar y se agachó para mirarme a los ojos.
—Selena, amor, eres una niña muy inteligente...