Desperté al sentir que Daniela me sacudía de mi sueño.
—Despierta, Selena, es el cumpleaños de Damián —dijo, aún sacudiéndome.
Me giré hacia el lado vacío de la cama, donde se suponía que Damián debía estar. Desde aquel incidente con Jade, hemos estado un poco más distantes, como si estuviéramos retrocediendo en lugar de avanzar en nuestra relación.
—¿Dónde está Damián? —pregunté perezosamente.
—Fue a resolver unos problemas de la manada antes de su celebración, dice que te extraña —respondió Daniela.
Hubiera preferido que me despertara antes de irse para decírmelo él mismo, pero supongo que sigue siendo cauteloso, temiendo que le siga ignorando. No hay nadie más que yo...