Hailey tiene mucho dolor de cabeza por haber tomado, se siente molesta, rogaba a Dios que Arturo no fuera al apartamento.
Y fue concedido porque él no llegó. Ella limpió poco porque no había mucho por hacer. Luego se quitó el delantal, lo guardó todo en su bolso y salió para la mansión.
Al llegar, están pagando. Cuando le tocó el turno a ella, pensó que quizás era Paulo, pero no.
Ella se pone cabizbaja.
—Buenas tardes, señor Arturo.
—Tu pago y firma el recibo de hoy, por favor —dijo él, serio como siempre. Ella esperaba que él la insultara o algo, pero no, era como si nada hubiera pasado....