NARRA ADAM
Maldije durante todo el regreso a casa de los Weys, aquella chica me había dejado botado en mitad de uno de los barrios más peligrosos de la ciudad. Tuve suerte de que un taxi pasara en ese momento y me logré salvar de un posible atraco a mano armada. Solo podía pensar en cómo le haré la vida imposible a Amber. Lo que me hizo hoy no se va a volver a repetir porque mi nombre es Adam Raymond.
Para que mi suerte sea la peor, el taxista me cobró hasta el ojo de la cara solo porque vivo en un conjunto residencial. Toqué el timbre repetidas veces...