Chapter 4 AYUDA

Chapter 4 AYUDA

En la mañana me levanté con pocos ánimos, no quería ir a la escuela, no quería ser hoy el centro de burlas. Así que le dije a mi madre que me sentía mal, esta aceptó que me quedara hoy; casa para mí sola, sin ningún ruido de pubertos con hormonas alborotadas, el día perfecto solo falta algo de lluvia y todo estaría estupendo.

Mi madre dejó la llave de su auto por si tenía ganas de salir. Tomé una ducha para alejar todas esas malas impurezas, la esencia de vainilla se va impregnando en mi cuerpo, retiro todo el jabón que cubre mi cuerpo, el agua de la regadera se lleva toda la espuma dejando mi piel sin rastro de ella, enrolle la toalla en mi cuerpo para salir a cambiarme. Me coloco unos jeans talle alto justo con una blusa que queda al tope del jean y unas vans, cepillo mi cabello y me coloco una gorra para atrás.

Me encuentro dentro del auto de mamá para ir lo más lejos de la civilización, manejo durante veinte minutos, me detengo en frente de la gran entrada del bosque. Salgo del auto con una mochila y una canasta; me adentro en este lindo bosque.

–- Wow–- son las primeras palabras que digo cuando ya estoy muy adentro del bosque, en frente de mí se encuentra un manantial no tan grande, es de un tamaño considerable. Soy una de esas personas que prefiere la tranquilidad de la naturaleza que el gran ruido de la ciudad, de la mochila saco mi mini estéreo y mi teléfono, coloco mi playlist.

No resisto más, me despojo de mi suéter, jean y vans para quedar en ropa interior, subo hasta la cima del mini manantial, miro hacia abajo para ver qué tan profundo puedo llegar a caer, tomo aire y salto al agua; esta realmente deliciosa, el agua está a temperatura ambiente, estoy sola en un gran lugar.

Salgo luego de algunos minutos, busco algo de comer en la canasta, dentro de esta hay frutas, un emparedado, bebida gaseosa y más frutas, me siento encima de una roca para comer. El playlist deja de sonar, me acerco al teléfono y es una llamada de mi hermano.

— Aló— respondo mientras dejo el emparedado encima de mis piernas.

–- Amber, ¿dónde estás? Ya salí de la escuela y no te encontré en casa.

–- Estoy a una hora de casa.

–- Niña loca ¿qué haces?

— Decidí estar sola–- respondo sin más.

—Te voy a buscar.

— Jackson, no debes preocuparte, voy a estar bien, cuando ya me aburra regreso a la casa, no le hagas de súper hermano protector.

— Si te voy a buscar, y si no me dices rastreo tu teléfono.

— Haz lo que quieras, pero yo de aquí no me voy a mover.

— Te iré a buscar–- mi hermano cuelga la llamada y mi playlist sigue sonando. No hago caso a lo que dice y sigo comiendo. Sé que Jackson está intentando protegerme pero ya soy mayor como para que todos manden en mi vida, quiero experimentar nuevas cosas sin que nadie diga que no, necesito mucha más libertad.

Luego de terminarme de comer el emparedado vuelvo a sumergirme en las cristalinas aguas del manantial, sus aguas eran tan ricas que no quería salir de ahí, no estaban ni tan frías ni calientes, quería quedarme allí por más horas; pero el sol ya se está ocultando poco a poco.

Vuelvo a vestirme, tomo mis cosas y me dispongo a salir del lugar, juro que volveré a este lugar.

—¡Alto ahí, loca! –- Al escuchar el grito suelto la canasta y esta choca contra el césped. Veo a mi hermano con enojo por haberme asustado de esta manera, no puede ser un hermano normal, esperarme en silencio. –- ¡Dentro del bosque! Esto no puede ser en serio, Amber. ¿Qué hubiese pasado si Jack el Destripador te mataba? Pues nada porque de seguro no encontraríamos tu cadáver.

Coloco mis ojos en blanco ante aquel comentario, solamente a él se le ocurría pensar en Jack el Destripador.

— Definitivamente te dejaron caer de pequeño –- le digo — mejor cada uno sube a su auto y volvamos a casa.

— Espera –- mi hermano le hace una seña a alguien para que salga del auto –- Adam va a manejar por ti. ¡¿Qué?! Escuché bien, ¿Adam? ¿Adam? Mi hermano más estúpido no puede ser.

— ¿Puedes manejar por Amber? —que diga que no, que diga que no, me repito mentalmente.

— Lo que sea por la hermanita de mi mejor amigo - Mierda, rodeo los ojos y me subo al auto, seguido va Adam y Jackson entra al suyo.

Adam enciende el auto y a la vez enciende la radio, "Started from the Bottom" de Drake sonaba, Adam la cantaba a todo pulmón mientras yo la cantaba mentalmente.

— Vamos, rapea conmigo — me dice Adam, lo miro de forma extraña, no le presto atención y miro por la ventana del auto. Adam hace un movimiento extraño haciendo que el auto se mueva en zigzag. Volteo a ver a Adam con mala cara y me topo con su pálido rostro.

— ¿Adam, qué tienes? — me asusta verlo en ese estado, nunca lo había visto tan sensible como ahora.

— Azúcar — dice en un susurro.

—No tengo nada de es... — se me viene a la cabeza la bebida gaseosa, tomo la canasta y saco la Coca-Cola — ten –- Adam intenta tomarla pero sus brazos tiemblan, acerco la gaseosa y la acerco a sus labios, el líquido entra en su boca y él la traga. La gaseosa se encontraba por la mitad, espero que Adam se recupere pero al parecer no funciona — te llevaré a un hospital.

– No — alcanzo a escuchar pero ya me había bajado del auto, me acerco a la puerta del piloto para sacar a Adam de allí. Fue realmente difícil ya que estaba débil, abro la puerta trasera y para que descanse. Tomo el mando del auto y me dirijo al hospital más cercano. Para sacar a Adam fue la parte más difícil, me toca llamar a un doctor para que me ayude a sacarlo del auto, Adam entra en una camilla al hospital, el doctor lo revisa de pies a cabeza.

— Señorita, puede aguardar un momento –- se acerca una de las enfermeras que se encontraba junto al doctor —su novio va a estar bien.

Asiento con la cabeza y tomo asiento en la sala de espera, tomo mi teléfono y marco el número de Jackson pero no contesta, así estuve durante unos minutos pero no aparecía. Me coloco a jugar un juego que tengo en el teléfono hasta que llamen por algún familiar de Adam Raymond.

— Hola — se acerca una enfermera — usted es novia del chico que llegó sin signos vitales –- mi corazón se detuvo de inmediato, Adam había muerto –- lo siento, su novio ha fallecido, el accidente fue tan grave que no se pudo salvar. Esperen. Ella dijo accidente, suelto todo el aire que contuve.

— No, mi novio no sufrió ningún accidente — respondo con una risita nerviosa.

— ¡Oh! Lo siento mucho — la enfermera se retira dejándome sola otra vez.

— Hola señorita, su novio ya está bien, puede entrar a verlo — se acerca la misma enfermera que me dijo que esperara, me dice el número de la habitación y me dirijo a esta. Su habitación estaba en el segundo piso, busco su número hasta encontrarlo, entro sin tocar, Adam se encuentra en una camilla, tiene una máquina pitando y una intravenosa en su muñeca.

— ¿Ya estás bien? –- pregunto, pero este no contesta. –- Sabes que es de mala educación no contestar la pregunta que te hizo alguien.

— No tengo por qué responderte –- dice este de forma antipática.

— Deberías darme las gracias por ayudarte en lo que sea que tengas, pero mira cómo le pagan a una persona buena — vocifero enojada, estuve a punto de salir de la habitación pero el doctor entra obligándome a quedarme.

— Bueno, Adam, ya puedes ir a casa solo recuerda tomarte los medicamentos, es muy peligroso que el azúcar se baje de esa manera — ¡¿Qué?! Acabo de escuchar bien, no lo creo, me encuentro sorprendida; cómo una persona que se cree perfecta puede tener semejante enfermedad.

— Claro, doctor, no se me olvidarán más –- el doctor sale de la habitación y yo todavía me encuentro pasmada por lo escuchado. –- Ahora que lo sabes, ya puedes difundirlo por toda internet y burlarte de mí.

— ¿Quién crees que soy? ¿Tu novia?

— Ya quisieras tú serlo –- dice engreído, hasta a punto de desmayarse dice tonterías.

— Solo doy gracias de no serlo, vístete y salgamos de aquí –- salgo de la habitación para esperarlo en la sala de espera. A los pocos minutos, Adam sale de la habitación con su ropa, lo ayudo a subirse al auto para llevarlo a su casa.

— Recordé que hoy me quedo en tu casa –- definitivamente hoy es el día de escuchar mal –- tus padres tuvieron un viaje de imprevisto.

— Está bien –- que mis padres tengan viajes así es normal, pero últimamente Adam se ha quedado en casa para dormir, ¿será que sus padres no lo quieren? Jum, nunca lo sabremos. Llegamos a casa y toda esta estaba oscura, al parecer mi hermano se desvió, entramos al garaje para dejar el auto. –- Estás como en tu casa, si necesitas algo estoy en mi cuarto.

— Si quieres hacer algo conmigo, primero tengamos una cita — suelto una risilla por lo que acaba de decir.

— Contigo no se puede — Subo a mi habitación y me tiro en la cama, apenas cierro los ojos y caigo dormida.

Category
Dark
Set up