Chapter 2 DEFENSA

Chapter 2 DEFENSA

Aquella chica camina a mi lado, aún no dice ni una sola palabra y eso me pone nerviosa. Salimos de la escuela, pero ella se dirige al estacionamiento y yo me quedo de pie mirando cómo se aleja; Rebeca, al notar que no camino junto a ella, se da la vuelta y me grita.

— Amber, no tendré todo el día. Ven, te llevaré a tu casa. — Camino tímida hasta su auto, me subo del lado del copiloto, me coloco el cinturón, Rebeca también hace lo mismo y enciende el auto. — Estando fuera del perímetro del colegio, ella prende la radio. — Y dime Amber, ¿por qué te dejas golpear así?

— No me siento a gusto contando esto. Además, ¿por qué me ayudaste? — Me volteo a mirarla. — Sabes que también te van a hacer bullying.

— Estoy consciente de eso. — Se detiene en un semáforo que está cerca de la escuela. –- Eso no me interesa. Ellos no deciden con quién me junto, y tu compañera despierta, un día de estos te van a matar por estas estupideces. — Arranca cuando el semáforo se coloca en verde y emprende el viaje. Me exhorto un momento de todo y pienso en todo lo que ha pasado. Miro mis piernas llenas de moretones, unas lágrimas salen de repente; las remuevo y sigo pensando sobre todo esto.

–- Amber, ya llegamos. — Miro a la ventana y estoy en frente de mi casa.

— ¿Cómo sabes dónde vivo? –- La miro extraña.

— Todos saben dónde vive tu hermano. Además, es el hombre más guapo de la escuela después del capitán.

De inmediato empiezo a dudar. Muchas se han acercado a mí buscando mi "amistad" pero lo que quieren es emparejarse con mi hermano, o que solo mi hermano las utilice una sola noche.

— Es más, no recuerdo sus nombres. No suelo ser muy chismosa con la vida de los demás.

— Tranquila, pero es muy extraño que nadie sepa sus nombres. Son la sensación de toda la escuela. –- Le digo con desconfianza. Ella lo nota.

— No recuerdo sus nombres. No son de mi importancia. No son mi tipo.

Su respuesta me da un poco de confianza y me relajo un poco y le doy un poco de confianza.

— ¿Quieres entrar a mi casa? –- Le preguntó.

— No. — Responde sin más. No negaré que me desilusionó un poco. — Pero no lo tomes a mal, los padres creen que soy una mala influencia.

— No digas tonterías y vamos adentro. — Abro la puerta del copiloto y ella segundos después está a mi lado. Nos acercamos hasta la puerta de la casa para entrar. Rebeca al ver el interior queda fascinada, mira todo a su alrededor como si estuviera en el cielo. Pero no es nada especial, a mis padres les gusta lo extravagante y con estilo.

— Los ricos se dan buena vida.

— No somos ricos.

— Sí que lo son. Mira nomás este florero. — Observo cómo se acerca al florero favorito de mamá y me acerco inmediatamente.

–- Este es el favorito de mi mamá.

— Ok, no voy a tocar nada. –- Dice para luego levantar sus manos al aire.

— ¿Te apetece una Coca Cola? — Camino hasta la cocina con ella detrás de mí.

— Sí, ¿por qué no? — Abro el refrigerador y le paso una Coca Cola.

La tarde la pasamos hablando de cualquier tema que saliera. Rebeca se tuvo que marchar a las 4:00 pm. Su madre le habló para que la ayudara en algo. Me quedé sola en casa, mis padres no llegaban y Jack estaba con sus amigos en alguna parte de la ciudad.

Subo a mi habitación a hacer cualquier cosa, decido colocar música a todo volumen. En ese instante comenzó a sonar "Sweet Child o' Mine". Muevo mis caderas al son de la música; me despojo de mis prendas para colocarme algo más cómodo. Me pongo un camisón de seda y debajo de él un short.

Me acuesto en la cama y dejo que el playlist siga. Miro el alto techo de color blanco; siempre he querido pintar una gran mándala en este. Mi gran análisis es interrumpido por un toque en la puerta. Creo que ya mi hermano llegó, abro la puerta y me sorprendo por aquel personaje que está enfrente de mí.

— Eh... tu hermano te está llamando. — Termina su mensaje y baja las escaleras corriendo. Eso sí que fue extraño; ignoro su actitud y bajo a ver qué quiere mi hermano. Mi hermano se encuentra con su gran grupo de "amigos" jugando a las Xbox.

— ¿Qué quieres? –- Me recuesto de lado en la pared y lo veo jugar.

— Amber, necesito que prepares algo de comer. — Vocifera y a la vez presiona los botones del control.

— ¿Por qué no llamas a una pizzería y listo?

— Llámalos tú. –- Mi hermano a veces puede ser insoportable pero aún así lo quiero. Me acerco a la entrada de la cocina donde está el teléfono junto con los números de las pizzerías. Marco el número rápido y pido la pizza que siempre piden cuando vienen a casa. Pido tres cajas de pizza para ellos.

— Pero miren a quién tenemos aquí. — Ahora sí es la persona que yo conozco. Lo ignoro y me dirijo a la sala para avisarle a mi hermano. –- ¿A dónde crees que vas? — Toma mi muñeca con fuerza.

— Me estás maltratando. — Hago una mueca al sentir su mano tensando aún más.

— No me interesa. –- Seguía presionando su mano en mi brazo con más fuerza.

— ¿Qué te he hecho? — Mi voz casi se quiebra al pronunciar aquellas palabras, pero no le daré el gusto.

— El solo hecho de aparecer me enerva, tu presencia sucia de grasa. –- Mira mi cuerpo con asco. Retira su mano de mi brazo y la limpia en su suéter y coloca una cara de asco. –– No sé ni por qué te toco. Sal de la cocina. –- Mi cara debe estar roja de rabia. Él está en mi casa y en mi casa no tiene don de mando. Me dirijo al mesón donde se encontraba un vaso con algún contenido dentro.

— Adam. –- Llamo su atención. Este voltea y al voltear vierto todo esto encima de su cabeza. –- En mi casa no mandas y si no te gusta, puedes largarte. — Salgo de la cocina con la cara en alto y subo a mi habitación echando el pestillo.

Siento que ya debe ser el momento de que cambie y no dejarme manipular por nada ni por nadie.

Me recuesto en la cama con una sonrisa en la cara. Por primera vez en mi vida enfrentaba a Adam Raymond. No le doy más vuelta a todo lo que acaba de pasar y cierro los ojos para dormir plácidamente.

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