Chapter 6 DISCULPAS FALSAS

Chapter 6 DISCULPAS FALSAS

Me encontraba sentada en el sillón de la sala bajo la mirada de mis padres; ellos estaban muy enojados. Resulta que Mandy le dijo al director que nos habíamos escapado, y además de eso, le dijo que yo le hacía bullying.

— ¿No te da pena burlarte de tus compañeros? — preguntó mi mamá enojada — ¡Y además te escapas! Yo no te crié así, Amber, me decepcionas mucho.

— ¿Qué te ha pasado, Amber? Esa chica es amiga de tu hermano. Ella ha estado aquí en la casa. Ella es una chica buena — comentó mi padre, un poco más calmado que mi mamá. Estaba a punto de estallar; las palabras que me decían me dolían. Acepto que escaparme estuvo mal, pero que me regañen por alguien que no conocen me duele.

— Quiero que te disculpes con la chica — dijo mi madre, y aquí cayó la última que derrama la copa.

— ¡No me voy a disculpar con nadie! ¡Yo no he ofendido a nadie, y si estuvieras al pendiente de cómo me siento, sabrías que soy yo la burla de todos en el colegio! ¡No tenía amigos hasta que conocí a Rebeca y ahora a Luke! ¡Olvídate de que voy a perdonar a alguien que nunca lo va a merecer! — tomé mi mochila junto con mi teléfono y corrí lo más lejos posible.

Me encontré sentada en las bancas del parque, viendo cómo una pareja de ancianos demostraban su amor dándose un abrazo. Tiempo después, me aburrí de estar en esas bancas y tomé mi teléfono. Había millones de llamadas perdidas, las ignoré, ya que solo iba a ver la hora. Eran las 10:40 a.m.; me levanté y me fui caminando hasta una heladería.

No sabía qué más hacer y aún no quería volver a casa porque seguramente mis padres estarían allí. No fui al centro comercial porque muchas mujeres me miraban como si fuera un bicho raro. Pasé frente a un espejo polarizado y me quedé viendo toda mi anatomía; yo realmente no era tan gorda como muchos me decían. Tenía mis curvas pronunciadas, mi abdomen no era ni grande ni plano, era intermedio. Por mi cabeza pasaban millones de pensamientos de los cuales no estoy orgullosa.

Finalmente, decidí regresar a casa e ignorar a todos los que la habitaban. Al entrar, no se escuchaba ningún ruido, todo estaba en silencio y así era mejor. Subí a mi habitación para escribir algo en las notas de mi computadora.

"Dieta".

De paso, revisé mis solitarias redes sociales, de las cuales solo tengo una foto y un comentario de mi tía diciendo "me saludas a tu madre". Apagué la computadora y me tiré en la cama para dormir.

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— ¡Amber, todo este tiempo estabas en casa! Juro que te mato — la melódica voz de mi hermano me hace levantar de golpe, confundida de por qué me grita.

— ¿De qué me hablas?

— Te estuvimos buscando toda la santa mañana. Mamá y papá están preocupados. Me dijeron que saliste como alma que se lleva el diablo. ¿Qué pasó?

— Resulta que tu amiga Mandy le dijo al director que yo le hacía bullying. Les grité diciendo que ellos no sabían por lo que yo estaba pasando realmente y me exigieron pedirle disculpas.

— ¿Lo vas a hacer?

— No, nop — respondí pronunciando por último la letra "p". — Tengo dignidad, ¿sabes? No pido disculpas a alguien que no la merece.

— Está bien. Mira, Amber, tengo una práctica de fútbol. Adam me está esperando en la sala. No hagas nada estúpido hasta que lleguen papá y mamá, ¿ok?

— Ok, vamos, bajemos. Voy a buscar algo de agua — mi hermano y yo bajamos las escaleras. Doblé para entrar a la cocina y él sigue hasta la sala de la casa. Tomé una botella con agua y una manzana verde, entré en la sala para sentarme y ver televisión.

Mi hermano y Adam hablan de algo, y apenas me ven, se callan.

— Amber, ya nos vamos — su amigo se levanta del sillón — ya sabes. — Jackson y Adam salen de la casa dejándome sola, y como es mi casa, me tiro en el sillón más grande, coloco Netflix para ver "The Vampire Diaries", mi serie favorita. Nada como ver a los hermanos Salvatore y su profundo amor por Elena Gilbert.

Después de unos capítulos, el timbre de la casa suena y me da mucha pereza levantarme. El sedentarismo puede más que yo, pero la persona que estaba del otro lado no dejaba de insistir. Abro la puerta para poder ver quién es el insistente.

— Hola, Amber — Luke estaba en la entrada de mi casa con una sonrisa reluciente. Parecía un ángel que había bajado del cielo. Suena cursi, lo sé, pero era un joven bastante guapo.

— Hola, Luke — le respondo con timidez.

— ¿Puedo? — señala el interior de la casa, y entiendo la referencia.

— Sí, pasa — me hago a un lado para dejarlo pasar. — ¿Cómo supiste dónde vivía?

— Se lo pregunté a Rebeca — responde — espero que no te moleste.

— No, claro que no. Ven, siéntate — Luke se sienta junto a mí en el sillón grande.

— ¿Por qué no fuiste hoy a la escuela?

— No tenía ganas de verle la cara a la zorrita de Mandy. También me enojé con mis padres y me escapé hasta el mediodía — le respondo como si aquella acción fuera lo más normal del mundo. Sé que actué como una niña pequeña, pero es que a aquella zorra ya no la aguanto y que mis padres le hayan dado la razón me dolió justo en el corazón.

— Me preocupé por ti. Pensé que te había pasado algo malo — miro a Luke con ternura; él es el primer hombre que me dice esas palabras y además me trata bien.

— No debiste; soy una persona sin importancia.

— Claro que no. Tú eres una persona con importancia, como el resto de nosotros, y si me preocupé por ti es mi problema.

— Te lo agradezco, Luke — me acerco y le doy un abrazo fuerte. - Eres una gran persona.

— Me... Me pregu... ¿Me preguntabas si querías salir conmigo? - dice Luke rascándose la nuca.

"Claro que sí, también tengamos hijos y lleguemos hasta viejos juntos".

— Sí, ¿por qué no? — respondo tratando de sonar desinteresada. Pero estoy segura de que ahora que salga por la puerta de la casa voy a gritar como loca.

— ¿Qué te parece el sábado?

— Me parece bien — la puerta de la casa se abre, dejando ver a mi hermano y su garrapata Adam. Tal parece que no demoraron mucho en su práctica.

— ¿Quién eres tú? — pregunta Jackson serio. — ¿Amber, tienes novio?

— ¡Qué! ¡No! Él es mi compañero de aula.

— Mucho gusto, soy Luke — dice estirando su mano hacia mi hermano, pero este no la acepta. — Puedo notar que son del equipo de fútbol. Mañana me voy a presentar para entrar.

— Ya estamos completos, no necesitamos a principiantes.

— En realidad, fui corredor en mi anterior escuela — dice muy orgulloso Luke.

— No me interesa. Ahora, sal de mi casa.

— ¡Jackson, no seas mal educado! — ¿Qué le pasaba a ese idiota? Cualquier persona diría que es el típico hermano sobreprotector.

— Tranquila, Amber, nos vemos mañana — Luke se acerca para darme un beso en la mejilla. Luke sale de la casa y yo me vuelvo a sentar en el sillón para seguir viendo la serie.

— Amber, ¿cuántas veces te dijo mamá que no invitaras a extraños a casa? — mi hermano se coloca entre el televisor y yo.

— Lo mismo te pregunto.

— Es muy diferente. Yo soy hombre y tú eres mujer. Yo sé cómo los hombres manipulan a las mujeres y luego las dejan.

— Eso es muy machista. Las mujeres también saben cómo quitarle dinero a los hombres. Además, todos saben quién es el sexo débil.

— Sí, ustedes - responde Adam.

— No seas metiche. Nosotras somos el sexo fuerte y ustedes el débil. Tenemos más control y ustedes no. Ahora, déjame ver a Damon Salvatore. Es mucho más lindo que ustedes.

— Esto lo sabrá mamá — Jackson se acerca al televisor para apagarlo y luego regresa para advertirme.

— También sabrá sobre tus fiestas y putas. Tú decides — me levanto del sillón para buscar palomitas.

Tomo la bolsa de palomitas y las coloco en el microondas. Unos segundos después, el sonido del maíz abriéndose. Subo a mi habitación con un gran tazón de palomitas, tomo mi computadora portátil y coloco mi película favorita: "Loco y estúpido amor".

Ver a Ryan Gosling haciendo ejercicio es ver el cielo. Su belleza masculina es muy atrayente y vuelve locas a las mujeres. Un toque en mi puerta interrumpe mi contemplación a Goslin.

— Pasa, Jackson — coloco pausa para ver qué desea mi querido hermano.

— No soy Jackson.

— ¿Qué quieres? — me levanto de golpe.

— ¿Ese chico es tu novio? — recuesta su hombro sobre el marco de la puerta para luego cruzarse de brazos.

— ¿Qué te interesa? No es tu problema. — ¿Qué le pasaba a la gente hoy? No soy una damisela en apuros.

— Tranquila, mujer, solo pregunto — levanta sus manos al aire.

— Para después ir con el chisme. Sal de mi cuarto; no eres bienvenido — le lanzo una almohada y este la esquiva.

— Okay, okay — Adam sale de mi cuarto dando un portazo.

Luego de terminar la película, coloco todo lo que se encontraba en mi cama en el piso, me acurruco bajo las sábanas para dormir.

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