Nunca, tal vez porque era un privilegiado de Cuna, razón por la que había dejado Reino Unido, quería labrarme mi propio nombre, sin contactos ni ayuda o respaldo de mi familia. Pero en el caso de las mujeres, jamás había necesitado nada de eso, incluso en aquel día, no tendría demora en conseguir una amante. El verdadero problema era, que la amante que yo quería, se negaba a caer en mi cama, incluso cuando se sentía más que atraída hacia mí. Caroline Laurent era un dolor de cabeza, una frustración constante que me tenía con la paciencia en negativo y la polla dura cada mañana.
Luego de la forma que...