Cuando emergí del agua, pasé una mano por mi rostro para poder quitar los mechones que se me habían pegado, y al hacerlo… Me quedé sin aire, y no porque hubiera aspirado agua, no, simplemente era la imagen más hermosa y sensual que hubiera visto, en su rostro se levantaban ambas comisuras de sus labios, Alan sonreía y yo pensé que podría desmayarme, casi sentía mi cerebro apagar.
—Te tengo... —Dijo en aquel tono ronco y profundo que hacía vibrar cada molécula de mi cuerpo, “Si, me tienes”, pensé tragando en seco. Me obligué a hacer funcionar mis neuronas, pero él deslizó sus manos desde mi cadera hasta mis muslos...