En uno de mis tantos viajes cuando solo era un adolescente gamberro, sin rumbo fijo en la vida, ni responsabilidad, me deje vagar por China, y persiguiendo a una bella asiática, llegué hasta Xinzhou, en Shanxi, ahí, además de follar como malditos desquiciados, ella me ayudó haciendo un poco de turismo, una tarde, me llevó hasta el templo de Foguang, uno de los templos budistas más grandes del País y de la representación de aquella religión, me presentó a varios monjes y amigos que ella había hecho en alguno de sus viajes, uno de ellos, Taglha, era un chico aventurero que recorría el país impartiendo las importancias de su doctrina,...