Cuando llegamos al comedor, ya estaban todos ahí, Gabriel se acomodó en una esquina, de pie, vigilante y en silencio, ya me había explicado de camino al salón que se quedaría en aquella posición, su deber de protegerme, estaba primero, ante todo, personalmente lo consideraba innecesario, pero sabía que esa era la única forma en la que Carter se podría quedar tranquilo en mi lejanía.
—¿Te ha gustado tu cuarto?— preguntó Catherine con una sonrisa.
—Es cómoda y cuenta con cada detalle que pudiera necesitar, gracias — destaqué y su sonrisa pareció volverse aún más grande y brillante.
—Borg es el mayor, cómo habrás intuido — continuó con la charla,...