Estaba ahí, estábamos ahí, Alan caminó lentamente hacía mi, me puse derecha, no pude evitarlo, ni siquiera lo pensé o medité, mis manos se movieron por propio deseo, por una necesidad primitiva que me obligaba a… Sentirlo, saber que era real, que éramos reales, que no estaba soñando… Joder, Dios mío, si estaba soñando… Por favor, por favor, no me despiertes.
Nunca.
Mis manos temblorosas encontraron sus mejillas cálidas y él, su enorme y peligroso cuerpo, se estremeció, y yo… Me estremecí con él, un sollozo escapó de mis labios, estaba llorando una vez más.
Alan llevó sus propias manos a mis mejillas y limpió mis lágrimas con sus pulgares,...