Cuándo finalmente logramos salir de la enorme cantidad de pasillos que había en aquella estructura subterránea, llegamos a una escalera de cemento por la cual, subimos hasta una puerta de metal. Realmente no sabía que era lo que estaba esperando ver afuera, tal vez alguna especie de complejo militar o guerrillero de un enorme grupo rebelde, pero ciertamente, no estaba, bajo ninguna circunstancia, preparada para ver aquello.
Por una extensa calle se asentaban varias pequeñas casas de madera, pequeñas y limpias, otras un poco más grandes que otras, o con algo más de detalle, pero, no había cercas entre ellas y la gente conversaba entre sí, alegres, varios niños corrían...