—Excelente trabajo doctor Thomas.— Richard me dio un amistoso golpe en el hombro mientras salíamos del pabellón, —¿Termina su turno ahora?
—Si —Respondí mientras me quitaba la bata desechable, guantes y gorra.
—Ten un merecido descanso entonces — dijo Richard antes de marcarse por el pasillo, su técnica en cirugía no era muy rápida, pero era refinada y exacta, en cada paso que daba se notaban los años de experiencia y la sabiduría propia de su cargo, haber operado junto a él me había enseñado bastante.
Pero ahora… Tenía otro asunto que pensar y corroborar. Las líneas peligrosamente femeninas de cierta pediatra. Fui hasta uno de los cuartos de cirujanos...