Se suponía que una vez que volviéramos a casa, sería mucho más fácil comenzar con una relación normal ….
¡Pero casi ni siquiera nos hemos visto!
Los días que se había tomado Harry para acompañarme a New York, en mi luto, habían significado un atraso considerable en su agenda quirúrgica y aunque había pasado más de una semana, nos habíamos visto solo tres veces, cada una para almorzar juntos en la cafetería del hospital y apenas un par de minutos.
Seguía encontrando atenciones de él que me hacían temblar las rodillas, como aquella mañana, cuando volví a la estación de pediatría y encontré sobre mi cubículo una pequeña caja con...