La casa de mis padres siempre me había parecido quieta, silenciosa, extremadamente tranquila. Mis padres eran académicos que siempre estaban estudiando, por ello, siempre consideraron la calma como un factor necesario para su desempeño, pero aquel día, cuando crucé la puerta y luego de que Gabriel dejara las maletas en la entrada, ya no era simplemente tranquila, se sentía fría y vacía.
Lizy había coordinado para que al día siguiente, me dejaran las cenizas de mis padres en la puerta de la casa, y de camino en el avión, había contratado un servicio de modesta banquetearía junto a los arreglos florales pertinentes para la ocasión, también había mandado la mayoría...