Tres meses, diez días, ocho horas y no sé cuantos minutos, ese era el tiempo que llevaba de vuelta el San Francisco, de vuelta en el hospital, con mis pacientes, con mis compañeros, en mi pabellón pediátrico. Sin Harry, sin el doctor Thomas, sin mi amante, mi novio, mi amigo. Y había sido, un infierno…
Por supuesto, la gente no tardó en comenzar a preguntar por qué había vuelto sola a casa y pese a que pensé que me daría pánico volver a lo que había vivido tiempo atrás, los comentarios de pasillos, los susurros, los juicios, las miradas de lástima, cuando fui a responder me di cuenta de que...