—Te digo que como Nicole siga comiendo en la cafetería jamás se mejorará del estómago. Ya tiene varios días enferma y más terca no puede ser. Se rehúsa a ir al médico —Taylor insistía preocupado.
—No hablemos de la comida de la cafetería que desde que Rafaela, la cocinera, cogió vacaciones la comida es un asco —respondí aun nauseabundo por la comida del almuerzo.
—¿Y Megan? —preguntó al cabo de un rato, mientras nos sentábamos en una de las mesas vacías del comedor.
—Está haciendo un examen de Ingles. Saldrá un poco tarde.
—¿Acaso estás loca? —un iracundo Alejandro gritaba hacia el teléfono, mientras entraba al comedor. Le hice seña...