Después de que aparqué en el centro comercial, me bajé a buscarla. Me había escrito que me estaría esperando junto a los ascensores en el tercer piso, así que fui directo allí. Apenas las puertas del ascensor se abrieron, la vi. Estaba apoyada en la barandilla, mirando hacía los pisos inferiores. Movía la cabeza al ritmo de la música de su ipod. Llevaba puesto unos jeans un poco ajustados, unas vans rosadas y una camiseta del mismo color. Su largo cabello negro estaba recogido en una trenza que caía hacia un costado. Me acerqué y paré justo a su lado, su perfume floral me resultó refrescante.
—Viniste —dijo apenas notó...