—Entonces, ¿crees que se irá a ver con Psicomelissa? —me preguntó Nicole mientras salimos de una tienda vintage que a ambas nos encantaba y que nos quedaba cerca del restaurante donde almorzaríamos.
Después de que un muy sonriente Ryan me dejara en la residencia, por completo desconcertada por todos los cambios de humor que lo vi tener en las escasas horas que habíamos compartido esta mañana, busqué a Nicole en su habitación y esperé que se terminara de arreglar para salir. Teníamos casi dos horas caminando entre las tiendas. Ella llevaba un par de bolsas, yo apenas una, con una camisa de corte largo y de color rojo, que me...