—Te digo que estoy bien —dijo Taylor con voz cansina—. No es que la haya superado del todo, pero no creo que termine follándome otra vez un taco de pool.
—Dime que me estás jodiendo y que no te follaste ese taco. ¡Ay por Dios! El taco te follo a ti, ¿verdad? —fingí estar horrorizado. Me gané un golpe en la nuca pero valió la pena.
—No hubo penetración, pero si nos rozamos —explicó con mucha seriedad y supe que estaba siendo sincero—. Ya que hablamos de follar, tengo dos números para ti, que te los daré si uno es mío.
Balanceó en mi rostro dos papelitos con algunos números...