La vi bajar por las escaleras y me quedé sin aliento. Dentro de mi pecho mi corazón se paralizó.
Estaba muerto por ella.
Mikaela bajo las escaleras con su característico pasitos saltaditos. Llevaba puesto un vestido azul índigo con encaje y corto por las rodillas, entallado en su busto permitiendo ver un corte corazón por debajo del encaje. Una cinta de satén adornaba su cintura con un lazo a un costado. Su cabello negro se encontraba suelto con delicados bucles a ambos lados de su cara.
Me levanté en cuanto la vi pero no pude moverme. Ella me dio una sonrisa extendida, orgullosa en definitiva del efecto que me había...