Abby no durmió el resto de la noche, sin embargo al día siguiente se levantó con una sonrisa. Se veía pálida y con ojeras pero nada que el maquillaje no pudiera arreglar, se vistió con un vestido sencillo, una chaqueta de jean y unas sandalias romanas, se sentía bien y eso era todo lo que importaba.
—Hola cariño —la saludó su madre poniendo un tazón de cereales frente a ella —Te ves muy bien ¿Es un buen día?
Su madre, en medio de su inocente ignorancia, pensaba que Abby se sentía deprimida por sus hermanos y no se imaginaba que hubiera alguien más allá afuera.
—Espero que lo sea —Abby...