Abby despertó sintiendo cómo si un gato hubiera orinado en su boca, se removió entre las suaves sábanas blancas de su cama sintiéndose un poco menos miserable de lo que era. Movió las piernas y golpeó algo que soltó un quejido, inmediatamente alzó la cabeza y encontró a Kerry del lado opuesto de su cama luciendo tan poco atractiva cómo posiblemente se veía ella.
—¿Ker? —su amiga se quejó en voz baja moviéndose en busca de un poco de sueño —¿Estás viva? ¿Cómo llegamos aquí?
—Déjame en paz, Abby —dijo con una voz de ultratumba, resignada Abby se levantó mientras sentía cómo cada órgano y célula de su cuerpo le...