Después de aquella extraña alianza, John insistió en que Abby debía ir a cambiarse antes de que pescara un resfriado, normalmente ella abría dicho que no y nadie la hubiera convencido de lo contrario pero John lo pidió tan amablemente que ella no pudo decir que no. De camino a su habitación se encontró con Kerry quién había logrado controlar sus rizos y vestirse decente.
—¿Por qué estás mojada?
—Le pedí disculpas a John —Kerry alzó las cejas mientras una sonrisa gatuna se extendía en su cara, de pronto Abby quiso golpearla.
—¿Y te lanzó agua en la cara? Te dije que no querría verte —Kerry la miró de arriba...