La peor vergüenza de su vida fue a los trece años, cuándo en una fiesta de cumpleaños de su amiga Annette, le vino su primer período. Hubiese sido un poco menos bochornoso si ese día no hubiera decidido usar shorts blancos y para colmo Annette (quién siempre estuvo celosa de ella) le había dicho a todos en la fiesta que no le mencionaran nada, al final fue la mamá de Annette después de horas que se percató del motivo de las risitas a espaldas de Abby. Al final tuvieron que llamar a su madre mientras la madre de Annette corría detrás de ella con una toalla sanitaria en la mano,...