La mañana siguiente Abby despertó más temprano de lo habitual, el sol a penas salía por el horizonte así que cerró los ojos y trató de seguir durmiendo pero escuchó pasos apresurados por el pasillo y murmurllos que no la dejaban dormir así que se levantó de malas, estaba sola en la cama y no había ni un rastro de John así que tomó una bata y bajó las escaleras de la hacienda St Anne directamente hacía el comedor pero ahí no había nadie. Raro, especialmente porque sus amigos siempre estaban ahí para cuándo ella despertaba y cómo era tan temprano las cocineras probablemente aún están haciendo el desayuno así...