Varo
—¿Estás dispuesta a venir conmigo, a mi hogar?
Varo parece relajarse visiblemente, su postura se suaviza de estar rígido y correcto a una más casual, mientras coloca un dedo en su labio inferior y cruza los brazos para apoyar su codo. Es extraño verlo relajado, como si pensara que ya tiene todo resuelto, que ya lo tiene en la bolsa. Me desarma un poco.
—No. Dije que te conocería, pero esto será bajo mis condiciones. Yo decido cuándo y dónde. Tengo que ser más cuidadosa, cuidar de mí misma de aquí en adelante.
De manera subconsciente, coloco una mano sobre mi abdomen, esa feroz necesidad dentro de mí de...